La madurez de citas

-La inmadurez es la incapacidad de utilizar la inteligencia sin la guía de otros.-Immanuel Kant. -La madurez es cuando dejas de quejarte e inventar excusas, y comienzas a hacer cambios.-Roy Bennett. -Somos los niños de nuestros padres y nos convertimos en los padres de nuestros hijos.-Merrit Malloy. Preocuparse acerca de las personas, de las cosas o de la vida, es un acto de madurez. Cometer errores es humano; tropezar es común; ser capaz de reírse de sí mismo es la verdadera madurez. Vivo en esa soledad que es penosa en la juventud, pero deliciosa en los años de madurez. Los frases sobre madurez más interesantes de autores de todo el mundo: una selección de citas divertidas, inspiradoras y motivadoras sobre madurez. Frases, citas y aforismos sobre la madurez y la edad adulta del archivo de MundiFrases.com, el sitio en español más rico de frases célebres y citas sobre la madurez y la edad adulta 20-oct-2019 - Explora el tablero 'Citas sobre La MADUREZ.' de Cuquita Salinas Salinas, que 258 personas siguen en Pinterest. Ver más ideas sobre Citas, Pensamientos, Frases. Citas célebres sobre madurar y crecer. ... A veces, el éxito se interpone en el camino de la madurez, al menos temporalmente. Ricky Williams. Una parte de tener una segunda oportunidad es asumir la responsabilidad del desastre que cometiste en la primera. Jack Bauer. Frases sobre la madurez: frases y citas sobre la madurez del archivo de MundiFrases.com . Síguenos en. Regístrate / Inicia sesión. Activar/desactivar la navegacion. Área de Usuario. Cambiar barra de búsqueda Frases célebres Frases de amor Frases de películas ... Una lista de las mejores frases de madurez proverbios, dichos y citas cortas: “La verdadera madurez de una mujer está en callar, sonreír, dar la vuelta y cambiar de camino. Porque donde la ignorancia habla la inteligencia calla” “La madurez afectiva es la capacidad de dar y recibir amor” “La madurez y la experiencia son parte de mi liberación” La madurez va mucho más allá de crecer y tener una familia, ser un adulto no es signo real de madurez, en realidad tiene que ver con la forma en que nos relacionamos, el tener una conducta razonable, desarrollar un pensamiento crítico, aceptar los sucesos de la vida y afrontarlos como es debido, ser responsable por los actos que cometemos, entre muchas otras características más que ... Aquí encontrarás una recopilación de frases famosas y citas célebres sobre la Madurez

El "Fachadismo" y porqué te debe importar.

2020.08.29 03:49 ananaSUPREME El "Fachadismo" y porqué te debe importar.

Por lo general las leyes han tratado lo mejor posible de protegerte a tí y a mí de la discriminación en el ámbito público y como sociedad hemos echado hacia adelante. Tristemente la malicia de la sociedad se adapta alrededor de estas limitaciones lo cual ha permitido una forma injustificable de discriminación: El Fachadismo (discriminación por apariencias, "Lookism" en Inglés). Es un problema que a pesar de que nuestra sociedad se ha abierto más a la aceptación de distintas razas y comunidades diversas, aun en esos nichos es fácil encontrar personas marginalizadas por este problema "insignificante".
Puerto Rico no es extraño a el Fachadismo ya que hay ciertas costumbres que empoderan este acto (creencias religiosas, taboos sociales, falta de madurez, etc.). Es posible que a USTED le haya ocurrido y no se ha dado cuenta ya que este tema no es cubrido lo suficientemente para que el publico en general entienda la naturaleza de el acto. Ejemplo: Usted está buscando trabajo y ha recibido una llamada de citación para evaluar su aplicación. Como usted es humilde y no tiene mucho se viste con lo mejor que tenga y va de camino a la cita. En esa cita usted no es la única persona que la compañía coordinó para esa misma fecha. Cuando es su turno usted demuestra que está mas que capacitado para la posición solicitada, al final de todo esto usted se va con la promesa de que le llamarán para indicarle si cualifica para el trabajo. Lo que usted no sabe es que esa "promesa" es una manera pasiva de indicar que no obtuvo la posición porque se la entregaron a alguien que a pesar de no calificar tiene una apariencia "comestible" al ojo mientras usted espera como un zángano a que le llamen. Ese ejemplo es uno de muchos que de manera pasiva ejerce el Fachadismo; maneras no-pasivas de discriminación por apariencias incluyen la existencia de códigos de vestimenta que prohíben estilos étnicos/culturales y tatuajes bajo pretexto de "salud", comentarios/vocalización a expensa de apariencia personal (ya sea por condición de salud o a propósito), exclusión social (es mucho más notado en menores) entre otros.
El propósito de esta lectura es plantar la existencia del Fachadismo ya que no es ilegal cometer este acto, a pesar de que existen leyes que protegen al individuo en base de religión/etnia/condición física/color de piel/sexo y género que supone que todas las bases de esos conceptos sean protegidos la realidad es que no es así. Muchas veces se ha hablado de implementar protección a personas con tatuajes/perforaciones y la conversación no lleva a alguna conclusión mientras gente de carne y hueso sufren buscando empleo para no depender del gobierno. Hay que crear conciencia y detener esta práctica ya que cualquier persona puede ser víctima.
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2019.10.27 13:16 Subversivo-Maldito No dejes de ver está debate titulado: "500 claves de la transición"...[Tercera Parte]

No dejes de ver está debate titulado: "500 claves de la transición"...[Tercera Parte]
En este debate, el "Quijano-Trevijano" dice cosas por las que, o bien es tildado de "loco", o bien, es motivo de "risa condescendiente": ¡Hombre, Antonio, no te pases..." (dicho, entre risas, y, con cara de que "este tío está loco")......!
En el debate, Antonio García Trevijano expone y debate con otros contertulios en el mítico programa LA CLAVE, dirigido por José Luis Balbín...En su repetición del 1 de noviembre de 1991 se tratan temas ( sobre la verdadera o falsa democracia, las causas de la transición, la corrupción y las Formas de Estado y Gobierno ) que nos ayudan a comprender mejor la situación actual por la que atravesamos.
Resumo algunas de las intervenciones de Trevijano [Tercera Parte]:
Los INTELECTUALES tienen muy poco poder en España ya que el raciocinio ha dejado de ser un instrumento para la acción política...La política la mueven las pasiones no el raciocinio...El poder político es pasional...y son las ambiciones y los intereses los que mueven la política...En este contexto al ARTE DE LA RAZÓN solamente le quedaría el intentar descubrir que tipo de ambiciones podrían CAMINAR AL SERVICIO DE LA RAZÓN...con el objeto de MEJORAR la vida de la gente...
Es necesario crear en nuestro País una OPINIÓN AUTÓNOMA que venga no de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba...Lo que sucede es que, desde la Transición, la opinión viene de arriba hacia abajo...Por ello, no existe opinión pública autónoma en España...Y es que mientras la PRENSA sea controlada, por los poderes económicos, es muy dificil esperar cambios que puedan beneficiar a la democracia...En estos momentos sería necesaria una prensa dedicada a la formación de una hegemonía cultural...
El Pueblo Español tampoco supo estar a la altura de los acontecimientos durante la Transición...En los primeros momentos se dejó seducir por un tipo de "Demagogia Obrera" en dónde la "Oligocracia" parecía atacar a los empresarios, lo que motivó muchas veces huelgas y reivindicaciones imposibles que no hicieron más que bajar la producción...Se utilizó también la "Demagogia Popular" hablando de "madurez del pueblo", así como de su gran "preparación democrática", cuando, en realidad, era un auténtido analfabeto en cuestiones democráticas después de muchos años de dictadura...Pero interesaba halagar a los que irían a votar en unas listas ya prefabricadas...Ramón Tamames aprovecha, de nuevo, la ocasión y, al "rebufo" cita como ejemplo de estulticia popular el Referendum de la OTAN en dónde, 5 días antes ganaba en las encuestas el NO, y, 5 días después ganó el SI... Según Tamames todo ello se debió a la utilización del miedo y la coacción en los medios de información para manipular el voto popular...
[Fuente: https://youtu.be/vcQ-ia2RY54]
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2019.06.24 13:31 HDfueltech Frase HD Fueltech. Hoy, de la actriz Audrey Hepburn

Frase HD Fueltech. Hoy, de la actriz Audrey Hepburn
#BuenLunes amigos.

Hoy se celebra el Corpus Christi, #CorpusChristi, También llamado "Cuerpo de Cristo", celebración católica de la eucaristía.
Y festivo nacional en #Colombia.

Así mismo, se conmemoran 84 años del fallecimiento de Carlos Gardel en la ciudad de Medellín el 24 de Junio de 1935.

Compartimos una cita de la actriz, Audrey Hepburn.

La cual dice:
“Con el tiempo y la madurez, descubrirás que tienes dos manos; una para ayudarte a ti mismo y otra para ayudar a los demás.”

#HDfueltech #Citas #Frases #CarlosGardel #AudreyHepburn #Medellín #Colombia
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2016.08.14 13:30 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 1 - 2 ) (Mayo de 2016)

https://archive.is/7HsFd
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
En la Declaración de principios y algunos elementos de programa, la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista) expone nuestra tarea de “construir partidos leninistas como secciones nacionales de una internacional centralista-democrática cuyo propósito es dirigir a la clase obrera a la victoria mediante revoluciones socialistas a través del mundo” (Spartacist [Edición en español] No. 29, agosto de 1998). Sólo mediante la toma del poder podrá el proletariado acabar con el capitalismo como sistema y abrir el camino hacia un mundo sin explotación ni opresión. Crucial para esta perspectiva es la lucha por la emancipación de la mujer, cuya opresión se remonta al comienzo de la propiedad privada y no podrá ser eliminada sin la abolición de la sociedad de clases.
La Declaración explica que nuestra meta en última instancia es la creación de una sociedad nueva, una sociedad comunista:
“La victoria del proletariado a escala mundial pondría una abundancia material inimaginable al servicio de las necesidades humanas, sentaría las bases para la eliminación de las clases sociales y la erradicación de la desigualdad social basada en el sexo, y la abolición misma del significado social de la raza, nacionalidad o etnia. Por primera vez, la humanidad tomará las riendas de la historia y controlará su propia creación, la sociedad, llevando a una emancipación jamás imaginada del potencial humano, y a una ola monumental de avance de la civilización. Sólo entonces será posible realizar el desarrollo libre de cada individuo como la condición para el desarro- llo libre de todos”.
La mayoría de las organizaciones que se hacían llamar marxistas solían aceptar la meta de una sociedad comunista, aunque no coincidieran en nada más. Pero desde el colapso de la Unión Soviética en 1991-1992 esto ya no es así. Sólo la LCI se adhiere a la perspectiva del comunismo mundial que expusieron por primera vez Karl Marx y Friedrich Engels.
Este clima ideológico de la “muerte del comunismo” ha llevado a que prevalezcan nociones falsas y estrechas de lo que es el marxismo. En la conciencia popular, el comunismo ha quedado reducido a la nivelación económica (igualdad en un nivel bajo de ingreso y de consumo) bajo la propiedad estatal de los recursos económicos. Por el contrario, la base material para el cumplimiento del programa marxista es la superación de la escasez económica mediante el aumento progresivo de la productividad del trabajo. Para realizarse plenamente, ello exige varias generaciones de desarrollo socialista basado en una economía colectivizada a escala mundial. Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
El marxismo y la “naturaleza humana”
En el pasado, los intelectuales que consideraban semejante sociedad indeseable y/o imposible, no dejaban de reconocer que era eso lo que los marxistas llamaban comunismo. Por ejemplo, en El malestar en la cultura (1930), una exposición popular de su concepción del mundo, Sigmund Freud ofrece una breve crítica del comunismo. No hay evidencia de que haya estudiado las obras de Marx y Engels ni de que haya leído las de V.I. Lenin y otros líderes bolcheviques. Su comprensión (e incomprensión) del comunismo le era común a muchos intelectuales europeos y estadounidenses de su tiempo, independientemente de sus convicciones políticas.
Freud basaba su crítica del comunismo en el punto de vista de que “la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano” y concluía que el proyecto comunista de una sociedad armoniosa contravenía la naturaleza humana:
“No me concierne la crítica económica del sistema comunista; no me es posible investigar si la abolición de la propiedad privada es oportuna y conveniente; pero, en cambio, puedo reconocer como vana ilusión su hipótesis psicológica. Es verdad que al abolir la propiedad privada se sustrae a la agresividad humana uno de sus instrumentos, sin duda uno muy fuerte, pero de ningún modo el más fuerte de todos. Sin embargo, nada se habrá modificado con ello en las diferencias de poderío y de influencia que la agresividad aprovecha para sus propósitos; tampoco se habrá cambiado la esencia de ésta... Si se eliminara el derecho personal a poseer bienes materiales, aún subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta hostilidad entre los seres humanos, equiparados en todo lo restante. Si también se aboliera este privilegio, decretando la completa libertad de la vida sexual, suprimiendo, pues, la familia, célula germinal de la cultura, entonces, es verdad, sería imposible predecir qué nuevos caminos seguiría la evolución de ésta; pero cualesquiera que ellos fueren, podemos aceptar que las inagotables tendencias intrínsecas de la naturaleza humana tampoco dejarían de seguirlos”.
Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
Si bien Freud ya no tiene la autoridad ideológica que solía tener, la idea de que la “naturaleza humana” hace imposible un mundo comunista sigue siendo común, aunque los argumentos específicos puedan diferir. Los marxistas, en cambio, insistimos en que es la escasez material lo que da lugar a las salvajes reyertas por los recursos escasos. Es por ello que el comunismo es concebible sólo con un nivel sin precedentes de abundancia material, acompañado de un inmenso salto en el nivel cultural de la sociedad. Es la existencia de las clases, actualmente en la forma de un orden capitalista-imperialista obsoleto, lo que infesta a la sociedad humana con brutalidad y violencia. Como escribió el autor marxista Isaac Deutscher en “Sobre el hombre socialista” (1966): “utilizan el homo homini lupus [el hombre es el lobo del hombre] como grito de guerra contra el progreso y el socialismo y agitan al espantajo del eterno lupus humano en provecho del verdadero y sanguinario lupus del imperialismo contemporáneo”.
Para Freud, la “agresión innata” de las relaciones sexuales era el problema con la naturaleza humana. ¿Cuál es la realidad? La patología social asociada a lo que Freud percibía como rivalidad sexual tendría poca razón de ser en una sociedad comunal plenamente libre en la que la vida sexual fuera independiente del acceso al alimento, la vivienda, la educación y demás necesidades y comodidades cotidianas. Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
En las sociedades capitalistas avanzadas, como la estadounidense, podría pensarse que la gente lleva una vida complicada, más parecida a las presentadas en programas de televisión como Modern Family o Transparent que a la comedia de los años cincuenta Papá lo sabe todo. Sin embargo, las decisiones personales de la gente están constreñidas por la ley, la economía y los prejuicios de la sociedad de clases; esto es especialmente cierto en el caso de la clase obrera y los pobres. Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
Nuestros oponentes en la izquierda y la cacería de brujas antisexo
En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer. Hace ya décadas que los estalinistas, con su dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, renunciaron al entendimiento de que era necesaria una sociedad socialista global para conseguir la plena liberación humana, incluyendo la de la mujer. Una consecuencia de ello fue la rehabilitación estalinista de la opresiva familia como un pilar “socialista”. En “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer” (Spartacist [Edición en español] No. 34, noviembre de 2006), tratamos esta cuestión a profundidad.
Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués. Un ejemplo de ello lo dan las reacciones histéricas de nuestros oponentes ante nuestra defensa de los derechos de la North American Man/Boy Love Association (Asociación Norteamericana de Amor entre Hombres y Muchachos, NAMBLA), que está por la legalización del sexo consensual entre hombres y muchachos, así como de otros perseguidos por su “depravación” sexual. La LCI se ha opuesto consistentemente a la intervención del gobierno en la vida privada y exige derogar todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” consensuales, como la prostitución, el consumo de drogas y la pornografía.
Los aullidos de muchos radicales y feministas contra NAMBLA expresan los “valores familiares” que impulsan los políticos e ideólogos burgueses. Durante décadas, la reacción antisexo patrocinada por el gobierno ha tomado varias formas: el prejuicio fanático antigay, una cacería de brujas contra los trabajadores de las guarderías, la prohibición de que se distribuyan entre adolescentes anticonceptivos e información sobre el control de la natalidad, y el encarcelamiento de “desviados”. Este asalto reaccionario estuvo acompañado por terrorismo extralegal, como las bombas en las clínicas de aborto. Gran parte de esta persecución busca fortalecer al estado burgués en su regulación de la población y difundir el pánico como una distracción de la verdadera brutalidad de la vida en esta sociedad retorcida, cruel, prejuiciosa y racista.
En artículos anteriores, hemos explorado algunas de las ambigüedades de la sexualidad en una sociedad donde las deformidades de la desigualdad de clase y de la opresión racial y sexual pueden producir mucho sufrimiento personal y cosas desagradables. Hemos afirmado que, mientras que el abuso infantil es un crimen horrendo y cruel, muchos encuentros sexuales ilegales son totalmente consensuales y no producen por sí mismos ningún daño. La mezcolanza deliberada de todo lo que vaya desde las caricias mutuas entre hermanos hasta la violación horrenda de un niño pequeño por parte de un adulto crea un clima social de histeria antisexo en el que los perpetradores de la violencia real contra los niños a menudo quedan impunes. Hemos señalado que las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos como el Homo sapiens claramente no encajan en la rígida monogamia heterosexual decretada por la moral burguesa.
Como medida básica de defensa frente a la persecución estatal de los jóvenes que quieren tener sexo (así sea sexting), nos oponemos a las reaccionarias leyes de la “edad de consentimiento”, con las que el estado decreta cierta edad arbitraria a partir de la cual permite el sexo, sin importarle que dicha edad cambie con el tiempo y varíe de un estado a otro en EE.UU. Al tratar esas cuestiones, nos ubicamos firmemente en oposición al estado capitalista y todos sus esfuerzos por reforzar y sostener el orden burgués explotador. Ésa es la aplicación, bajo las actuales circunstancias, de nuestra meta de la libertad sexual para todos, incluyendo a los niños y los adolescentes, en un futuro comunista. Esto tiene una importancia particular para los jóvenes adultos, de los que se espera que pasen los años que siguen a la pubertad bajo el yugo de la dependencia de sus padres. Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
Por el contrario, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se niega a llamar por la abolición de las leyes de la edad de consentimiento actuales. En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [La juventud, la sexualidad y la izquierda], la dirigente de la ISO Sherry Wolf blande su pica contra el partidario de NAMBLA David Thorstad por ser “el más ardiente y añejo defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Wolf cita su propio libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation (Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT, Haymarket Books, 2009): “Un consentimiento genuino, libre de la desigualdad de poder, no puede dárselo un niño a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, las relaciones entre adultos y niños no son las de individuos iguales en lo emocional, lo físico, lo social ni lo económico. Los niños y los púberes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder para tomar decisiones realmente libres respecto a sus relaciones con adultos. Sin eso, no puede haber consentimiento genuino”.
¿“Decisiones realmente libres”? Pocas relaciones entre adultos cumplirían con esta definición de consentimiento. En los hechos, Wolf pone a los jóvenes menores de 18 años y a sus parejas a merced del estado burgués. El único principio guía para toda relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el acuerdo y entendimiento mutuo entre todas las partes involucradas— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual.
El que la ISO abandone a los jóvenes al opresivo status quo sexual refleja su acomodación a los prejuicios del orden capitalista y las actitudes atrasadas de la población en general. En última instancia, viene de la vieja oposición de la ISO a toda perspectiva de movilización revolucionaria de la clase obrera hacia la toma del poder y la creación de un estado obrero —la dictadura del proletariado— que abra el camino hacia una sociedad comunista. Para la ISO, el socialismo es más o menos la aplicación acumulada de la “democracia” a todos los sectores oprimidos, entre los cuales la clase obrera es simplemente uno más. La ISO procura presionar a los capitalistas para que reformen su sistema de explotación. Su perspectiva de la liberación de la mujer refleja la misma fe conmovedora en las fuerzas de la reforma.
Por qué los marxistas no somos feministas
Cosa interesante, en los últimos años la ISO ha estado discutiendo en las páginas de su periódico, el Socialist Worker, acerca de las teorías sobre la liberación de la mujer. Parece ser que su motivación es el deseo de abandonar su postura anterior de oposición al feminismo como una ideología burguesa, para poder adoptar activamente la etiqueta de feminista o “feminista socialista”. Por ejemplo, en una charla de la conferencia Social-ism de la ISO en 2013 (publicada en “Marxism, Feminism and the Fight for Liberation” [Marxismo, feminismo y la lucha por la liberación], socialistworker.org, 10 de julio de 2013), Abbie Bakan sugirió: “La afirmación teórica de que hay bases para un enfoque marxista coherente que esté por la ‘liberación de la mujer’, pero contra el ‘feminismo’, carece de sentido”. (Hasta marzo de ese año, Bakan había sido una destacada partidaria de los International Socialists [Socialistas Internacionales] de Canadá, primos políticos de la ISO.)
La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
Como siempre hemos enfatizado, marxismo y feminismo son viejos enemigos políticos. Eso requiere una explicación. En Estados Unidos y otros lugares se ha vuelto común aplicar el término “feminista” a quienes piensan que hombres y mujeres deberían ser iguales. Sin embargo, al lidiar con la desigualdad, el feminismo acepta los confines de la sociedad capitalista existente. Como ideología, el feminismo nació a finales del siglo XIX, reflejando las aspiraciones de una capa de mujeres burguesas y pequeñoburguesas que reclamaban sus prerrogativas de clase: derecho a la propiedad y a la herencia, acceso a la educación y las profesiones, y derecho al voto. Los marxistas buscamos mucho más que esta limitada idea de “igualdad de género”.
Los marxistas reconocemos que la liberación de la mujer no puede ocurrir sin la liberación de toda la raza humana de la explotación y la opresión: ése es nuestro fin. Hace bastante más de un siglo August Bebel, el dirigente histórico del Partido Socialdemócrata de Alemania, lo explicó claramente en su libro La mujer y el socialismo (1879), un clásico marxista. Reeditada varias veces, esta obra fue leída por millones de obreros de distintas generaciones antes de la Primera Guerra Mundial. La riqueza de su visión de la emancipación de la mujer no puede hallarse en ninguno de los escritos de la ISO al respecto:
“[La mujer] elegirá para su actividad los terrenos que correspondan a sus deseos, inclinaciones y disposiciones y trabajará en las mismas condiciones que el hombre. Lo mismo que todavía será obrera práctica en cualquier oficio, durante otra parte del día será educadora, maestra, enfermera, y durante otra parte ejercitará cualquier arte o ciencia y cumplirá en una cuarta parte cualquier función administrativa”.
—La mujer y el socialismo (Ediciones de Cultura Popular, 1978)
Lo que es especialmente significativo de la descripción que hace Bebel de la naturaleza emancipadora del trabajo en la sociedad socialista es que se aplica igualmente a los hombres. Eso apunta al núcleo del motivo por el que marxismo y feminismo son mutuamente excluyentes y de hecho antagónicos. Los feministas consideran que la división básica de la sociedad es entre hombres y mujeres, mientras que los socialistas reconocemos que los obreros de ambos sexos deben luchar juntos para acabar con la opresión y la explotación que sufren por parte de la clase capitalista.
Marx desvirtuado
En su giro teórico a favor del “feminismo socialista”, la ISO está promoviendo el libro Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory (Marxismo y la opresión de la mujer: Hacia una teoría unitaria, Haymarket Books, 2013) de Lise Vogel. Publicado originalmente en 1983, el libro se reeditó como parte de la serie Historical Materialism con una introducción encomiástica de dos académicos canadienses partidarios del ultrarreformista New Socialist Group (Nuevo Grupo Socialista). Incluso hace 30 años, el medio “feminista socialista” al que se dirige Vogel ya se había disuelto en la nada. Pero, dado que Vogel pretende representar un polo marxista dentro del movimiento o corriente intelectual “socialfeminista”, hoy a la ISO le cuadra promover su libro.
En la sección introductoria del libro, Vogel se deslinda ecuánimemente tanto de los feministas no marxistas como de los marxistas no feministas. Se fija como su tarea principal analizar el carácter de la opresión de la mujer dentro de la estructura y dinámica del sistema económico capitalista. Su tratamiento de Marx y Engels es confuso, contradictorio y rimbombante. Se enfoca principalmente en la relación entre el trabajo doméstico y la reproducción generacional de la fuerza de trabajo. Para Vogel, la opresión de la mujer se reduce estrechamente al trabajo doméstico (no pagado). Afirmando explícitamente que “la categoría de ‘la familia’...es insuficiente como punto de partida analítico”, Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
Su concepción estrecha de la opresión de la mujer no impide a Vogel calumniar a Engels como “determinista económico”. Simplemente deja de lado los aspectos culturales y sociales incluidos en la riqueza de los argumentos que Engels presenta en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). Para tomar un ejemplo, Vogel se queja de que Engels “no vincula claramente el desarrollo de una esfera especial relacionada a la reproducción de la fuerza de trabajo con el surgimiento de la sociedad de clases o quizá la sociedad capitalista”. Aparentemente, esto significa que Engels no muestra cómo el surgimiento de la sociedad de clases llegó a pesar sobre el papel de la mujer en la crianza de los hijos. Esto simplemente no es verdad.
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, Engels describe cómo la familia se originó en el neolítico cuando la sociedad se dividió en clases por vez primera. Apoyándose en la información disponible en aquella época, Engels se basó mucho en el trabajo pionero de Lewis Henry Morgan entre los iroqueses del norte del estado de Nueva York para entender las sociedades primitivas sin clases. Engels describió cómo la invención de la agricultura creó un excedente social que permitió, por primera vez, el desarrollo de una clase dominante ociosa que vivía del trabajo ajeno. La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante. Si bien es mucho lo que se ha descubierto sobre las primeras etapas de la sociedad humana desde tiempos de Engels, su entendimiento fundamental ha resistido la prueba del tiempo.
Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados. En El capital, Marx explicó que el costo de la fuerza de trabajo está determinado por el costo de manutención y reproducción del obrero: sus gastos cotidianos, su capacitación y el sostén de su pareja y sus hijos. Para aumentar la ganancia, los capitalistas buscan bajar el costo del trabajo: no sólo de los salarios que pagan a los bolsillos de los obreros, sino también de los servicios como la educación y la salud públicas, que son necesarios para la manutención del proletariado.
El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
El fin último
La posición de Vogel es incluso más débil en lo que toca al fin último de la liberación de la mujer. Esto se ve especialmente en lo que no dice. Vogel divorcia la emancipación de la mujer de la superación de la escasez económica y del remplazo del trabajo enajenado —tanto en la fábrica como en el hogar— por el trabajo creativo y gratificante. Tanto el fin último de una sociedad comunista como los medios básicos para lograrlo quedan fuera de los confines intelectuales del “feminismo socialista” de Vogel.
Cuando Marx y Engels explicaron que suscribían un entendimiento materialista de la sociedad y del cambio social, no se referían sólo al capitalismo y las sociedades de clase anteriores (como el feudalismo). También proporcionaron un entendimiento materialista de la futura sociedad sin clases. De hecho, ésa era su diferencia fundamental con las principales corrientes socialistas de principios del siglo XIX —los owenistas, fourieristas y saint-simonianos— como las resumió Engels en Del socialismo utópico al socialismo científico (originalmente parte de su polémica de 1878, Anti-Dühring). Marx y Engels reconocían que una sociedad socialista —entendida como la etapa inicial del comunismo— requeriría un nivel de productividad del trabajo muy superior incluso a la de los países capitalistas más avanzados de hoy. Esto se logrará mediante una expansión continua del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Vogel no comparte esa concepción. Esto queda particularmente claro en su análisis de los primeros años de la Rusia soviética. Expresando un gran aprecio del entendimiento que tenía Lenin de la opresión de la mujer y de su compromiso por superarla, cita con aprobación un discurso de 1919, “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”:
“Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y más arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
“En la prosecución del ideal socialista, queremos luchar por la realización total del socialismo, y se abre aquí un amplio campo de acción para la mujer. Realizamos ahora serios preparativos a fin de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, pero la construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.
Vogel presenta equivocadamente a Lenin como una voz solitaria clamando en el desierto e implica que el principal obstáculo para superar la opresión de la mujer en los primeros años de la Rusia soviética era ideológico: las generalizadas actitudes patriarcales entre los hombres de la clase obrera y el campesinado combinadas con una supuesta indiferencia por la liberación de la mujer entre los cuadros, mayoritariamente varones, del Partido Bolchevique. Vogel escribe:
“Los señalamientos de Lenin respecto al machismo nunca tomaron forma programática, y la campaña contra el atraso ideológico masculino nunca pasó de ser un tema menor en la práctica bolchevique. Sin embargo, sus observaciones sobre el problema representaron una admisión extremadamente inusual de la seriedad del mismo... Las contribuciones teóricas de Lenin no lograron dejar una impresión duradera”.
De hecho, el gobierno soviético realizó enormes esfuerzos para aliviar a la mujer obrera de la carga del trabajo doméstico y la crianza de niños mediante el establecimiento de cocinas comunales, lavanderías, guarderías, etc. Tanto los bolcheviques como la Internacional Comunista establecieron departamentos especiales para el trabajo entre las mujeres. Durante los primeros años del estado obrero soviético, el Zhenotdel estuvo activo tanto en las regiones europeas como en las del Asia Central.
Los límites de las medidas liberadoras del gobierno comunista bajo V.I. Lenin y León Trotsky no fueron ideológicos, sino producto de condiciones objetivas: la pobreza de recursos materiales, agravada por años de guerra imperialista y guerra civil. En un ensayo de 1923 titulado “De la vieja a la nueva familia”, incluido en la compilación de 1924 Problemas de la vida cotidiana (una obra que Vogel no menciona siquiera), Trotsky explicó:
“En principio, la preparación material de las condiciones para un nuevo modo de vida y una nueva familia no puede separarse tampoco del trabajo de la construcción socialista. El estado de los trabajadores necesita mayor prosperidad con el fin de que le sea posible tomar seriamente en sus manos la educación pública de los niños y aliviar asimismo a la familia de los cuidados de la limpieza y la cocina. La socialización de la familia, del manejo de la casa y de la educación de los niños no será posible sin una notable mejoría de toda nuestra economía. Necesitamos una mayor proporción de formas económicas socialistas. Sólo bajo tales condiciones, podremos liberar a la familia de las funciones y cuidados que actualmente la oprimen y desintegran. El lavado debe estar a cargo de una lavandería pública, la alimentación a cargo de comedores públicos, la confección del vestido debe realizarse en los talleres. Los niños deben ser educados por excelentes maestros pagados por el estado y que tengan una real vocación para su trabajo”.
La escasez material fue fuente de otro ámbito importante de desigualdad entre los hombres y las mujeres en los primeros años de la Rusia soviética (y por extensión en todo estado obrero económicamente atrasado). Se trata de la escasez de la mano de obra altamente calificada que requiere conocimientos y capacidades técnicas avanzados. A los obreros industriales calificados y los miembros de la intelectualidad técnica (ingenieros, arquitectos, etc.) había que pagarles salarios más altos que a los obreros no calificados, aunque la diferencia era mucho menor que en los países capitalistas. Este sector mejor pagado de la fuerza de trabajo, heredado del pequeño sector capitalista moderno de la Rusia zarista, era predominantemente masculino. Aunque se hicieron esfuerzos dirigidos a corregir esto, al joven estado obrero le faltaban los recursos materiales para educar y entrenar a las mujeres para que se volvieran maquinistas e ingenieras en cantidades suficientes a fin de superar el predominio masculino del trabajo calificado.
El libro de Vogel concluye con una proyección de cómo será la transición al comunismo tras el derrocamiento del capitalismo:
“Ante la terrible realidad de la opresión de la mujer, los socialistas utópicos del siglo XIX llamaron por la abolición de la familia. Todavía hoy, su drástica exigencia sigue teniendo adeptos entre los socialistas. En cambio, el materialismo histórico plantea la difícil cuestión de reducir y redistribuir simultáneamente el trabajo doméstico conforme éste se va transformando en un componente integral de la producción social en la sociedad comunista. Así como en la transición socialista ‘el estado no es “abolido”, sino que se extingue’, así también el trabajo doméstico debe extinguirse. Por lo tanto, durante la transición al comunismo una administración adecuada del trabajo doméstico y el trabajo femenino será un problema clave de la sociedad socialista, pues sólo sobre esta base pueden establecerse y conservarse las condiciones económicas, políticas e ideológicas de la verdadera liberación de la mujer. En el proceso, la familia, en su forma histórica particular como una unidad social basada en el parentesco para la reproducción de fuerza de trabajo explotable en la sociedad de clases, también se extinguirá, y con ella tanto las relaciones familiares patriarcales como la opresión de la mujer” [énfasis en el original].
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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2016.05.30 12:37 EDUARDOMOLINA 26-J: Nueva oportunidad. Un cambio real que sólo puede hacerse desde la izquierda y que será apoyado por amplios sectores de las clases medias que saben hoy que la persistencia de la política neoliberal defendida por la vieja y nueva derecha lleva a su destrucción.

Por Carlos Barra Galán
http://www.nuevatribuna.es/opinion/carlos-barra-galan/26-j-nueva-oportunidad/20160529093446128752.html
"Es un hecho, los españoles tenemos una cita con las urnas el próximo 26 de Junio en unas nuevas elecciones generales, como consecuencia de la imposibilidad de formar gobierno tras los pasados comicios del 20-D.
Conocido por la ciudadanía todo lo acontecido en estos meses y convocadas nuevas elecciones, creo oportuno efectuar una serie de consideraciones:
Frente a quienes pretenden que en la campaña que se avecina, el principal foco de debate se establezca sobre lo acontecido en el periodo transcurrido desde el 20 de diciembre, me parece oportuno recordar que siendo obvio que los electores tomarán en consideración las actuaciones de las distintas fuerzas políticas en este periodo, sin embargo no es razonable hacer caer en el olvido la propia esencia de un proceso de elecciones generales que sin duda alguna es enjuiciar la labor del Ejecutivo saliente, cuestión que el P.P y los sectores económicos y financieros que lo apoyan tratan de minimizar con el apoyo de los medios de comunicación afines.
Los resultados del 20-D mostraron de manera clara un rechazo mayoritario a la política del gobierno de Mariano Rajoy, que pese a ser la fuerza política más votada sufrió una caída en votos y escaños espectacular. Asimismo su absoluto aislamiento político se hizo patente, no consiguiendo el respaldo de ninguna fuerza parlamentaria como consecuencia lógica de su forma prepotente de ejercer el poder, despreciando reiteradamente a la oposición política y hurtando el necesario debate parlamentario que un sistema democrático exige.
Los españoles castigaron duramente la política antisocial del gobierno Rajoy que ha generado niveles de desigualdad jamás conocidos en nuestro país desde los años cincuenta del siglo pasado, con bolsas de pobreza que causan vergüenza(la última encuesta del INE cifra en 28.6% el porcentaje de españoles en riesgo de pobreza y exclusión social) ; una política que ha desmantelado y expoliado los servicios esenciales del Estado de Bienestar con procesos de privatizaciones no exentas de irregularidades y corruptelas, una política que ha destrozado las bases del derecho laboral otorgando a los empresarios una posición de absoluta preponderancia en la relación con sus asalariados. ES ESA ACCIÓN DE GOBIERNO LO QUE SE DEBE ENJUICIAR EN LA NUEVA CITA ELECTORAL DEL 26-J.
A pesar de todo lo dicho, es interesante recordar como prácticamente desde el momento en que se conocieron los resultados, responsables de entidades financieras y corporaciones de gran relieve así como grandes empresarios se lanzaron a vender las bondades de una Gran Coalición PP-PSOE donde podría integrarse la nueva derecha (C´s) en aras a salvar a España del desastre que, según ellos, supondría la llegada al poder de un gobierno desde la izquierda. En mi opinión no se contemplaba en esa propuesta lo mejor para una amplia mayoría social, sino más bien se pretendía seguir perpetuando unas políticas favorables a los intereses de los sectores privilegiados a quienes representan.
Mostraron también los resultados del 20-D una pérdida importante de apoyo electoral al Partido Socialista que por primera vez no era el partido hegemónico de la izquierda política como consecuencia de la irrupción de PODEMOS y las confluencias. Parece razonable pensar que ese resultado conlleve un análisis y reflexión profunda por parte de los máximos responsables de este partido; su larga historia, su importancia para el país y el respeto a sus militantes y votantes así lo exige.
La opinión publicada tras la imposibilidad de formar gobierno, parece mostrar de manera mayoritaria la existencia de una cierta sensación de frustración en la ciudadanía que podría comportar un mayor porcentaje de abstención en la próxima cita electoral de junio; respetando esta hipótesis trataré de explicar mi posición no del todo coincidente con ella:
El escenario que se configuró inmediatamente al resultado electoral era nuevo en nuestra historia democrática reciente y atendiendo a la aritmética parlamentaria muy complicado. La negativa del Sr. Rajoy como candidato de la fuerza política más votada a someterse a la sesión de investidura, lo complicó aún más, impidiendo un debate de investidura que hubiera sido enriquecedor pues hubiera permitido conocer las medidas concretas de su programa de gobierno y sobre todo el posicionamiento de las restantes fuerzas políticas respecto a los temas más importantes que nuestro país tiene que resolver de manera urgente; un debate de investidura que posiblemente hubiera clarificado que acuerdos eran posibles y las fuerzas políticas que podían materializarlos. Esa sesión de investidura del candidato más votado no se produjo y en mi opinión ello complicó más el escenario para un candidato alternativo, como así ocurrió con el loable y fallido intento del candidato socialista Sr. Sánchez.
Los resultados del 20-D parecían en principio favorecer mejor un entendimiento entre las formaciones que representaban el espacio de la izquierda( PSOE, PODEMOS e IU) cuyos programas electorales tenían un número considerable de coincidencias, sumaban un número muy importantes de escaños y no concitaban el rechazo de la mayoría de restantes formaciones políticas parlamentarias, más ello no fue posible; en mi opinión ese entendimiento, deseado por una amplia mayoría de los votantes a esas formaciones, debe hacerse posible en la nueva cita electoral del 26-J; el reciente acuerdo entre PODEMOS e IU para formar coalición electoral puede facilitar ese entendimiento y superando errores cometidos posibilitar un Gobierno para el cambio real desde la izquierda.
Recordando lo publicado en los días anteriores y posteriores al 20-D, recuperando memoria sobre las declaraciones de responsables de entidades financieras muy importantes así como empresarios de gran relevancia, parecía que la posibilidad de que la izquierda (incluyendo a PODEMOS) pudiese formar gobierno significaba una catástrofe de tal nivel que España se despeñaría al abismo. Nada nuevo, se trataba del discurso del miedo siempre utilizado por los poderes económico- financieros de nuestro país que históricamente impidieron que España pudiese confluir en desarrollo y calidad democrática con los países de nuestro entorno; discurso del miedo que ya ha comenzado con vistas a la futura cita electoral y al que ya se ha apuntado la nueva derecha representada por C´s (Ciudadanos). Esas manifestaciones realizadas por cualificadas voces de los sectores más poderosos del país, alguno de ellos corresponsables de la generación de la crisis y sus graves consecuencias para una mayoría social , pretendían por un lado generar miedo en la ciudadanía y por otro condicionar y presionar a las formaciones políticas que podían determinar con su posición un cambio político real desde la izquierda, en concreto al PSOE; hasta que punto consiguieron su propósito es una cuestión a valorar. En mi opinión poco efecto tuvo entre la ciudadanía que votó en un alto porcentaje y a tenor de los resultados, sin miedo a ningún demonio inventado ( a este respecto recordar que en tiempos pasados ese demonio era el PSOE).Si estas presiones influenciaron o no, las decisiones que tomó la dirección socialista es una cuestión que no conozco, más ello no me impide indicar que las decisiones tomadas posteriormente no ayudaban al acuerdo con las formaciones políticas que podían garantizar superar la investidura y consecuentemente formar gobierno. El acuerdo con C´s para la formación de la mesa del Congreso y sobre todo el acuerdo de investidura firmado con la nueva derecha (C´s) hacía prácticamente imposible sumar fuerzas suficientes para investir al Sr. Sánchez, abocando por tanto a nuevas elecciones, como así ocurrió . Si a ello añadimos que, PODEMOS cometió un error grave en relación a la puesta en escena de su ofrecimiento de gobierno de coalición al PSOE y que la nueva derecha (C´s),cuya representación parlamentaria no era determinante para poder garantizar una investidura y la formación de un gobierno, supo aprovechar muy bien el protagonismo que se le regaló vetando la presencia de Podemos en cualquier gobierno que pudiese constituirse, lo que convertía su acuerdo con el PSOE en un instrumento inservible para lograr apoyos y sólo válido para sus intereses partidistas, consistentes en presentarse ante el electorado como una fuerza aparentemente capaz de dialogar con todos, eso sí imponiendo vetos a una formación política que le superaba ampliamente en apoyo electoral, mostrando ya cual iba a ser su estrategia futura, recurrir al viejo fantasma del miedo al comunismo al más puro estilo de una rancia y vieja forma de hacer política. El reciente viaje de su líder Sr. Rivera a Venezuela, de claro corte electoralista y exento de cualquier intento de mediación para ayudar a mejorar la situación política en ese país, y sin embargo repleto de referencias a la política española y ataques a Podemos, así lo atestigua.
Conseguir acuerdos es bueno en cualquier faceta de la vida social y quizá con más sentido en la vida política; más no conseguirlos en un momento concreto no determina en absoluto no puedan producirse posteriormente. En mi opinión estos días de precampaña electoral cara al 26-J han mostrado ya algún ejemplo que puede ayudar a no repetir errores: ante la propuesta realizada por el candidato socialista, Sr. Sánchez, consistente en la posible implantación de un impuesto especifico para garantizar nuestro sistema público de pensiones, toda la derecha( P.P y C´s) ha manifestado su desacuerdo; por el contrario la coalición Podemos- Iu- Equo ha manifestado su interés y acuerdo con la misma. Esta clarificación de posiciones en temas de tanta trascendencia, facilita vislumbrar que tipo de acuerdos serán posibles y que fuerzas políticas podrán concretarlos. Parece lógico que el P.P no comparta la propuesta del Sr. Sánchez toda vez que su gobierno ha saqueado la hucha de las pensiones , ha eliminado el mantenimiento del poder adquisitivo de las mismas y ha inducido a la ciudadanía a que se provean de planes privados de pensiones( quienes puedan obviamente, en ningún caso quienes tengan salarios de miseria que hoy por desgracia son muchos españoles) y C´s no parece estar en posición distinta a la del Partido Popular. Este tema tan trascendental, las pensiones públicas, ha mostrado ya quienes representan modelos sociales muy diferentes y por ello intentar acuerdos imposibles no es el camino para poder conformar un cambio real y necesario en nuestro país.
En mi opinión, no hablaría tanto de fracaso sino de situación nueva y complicada, donde hubo errores graves de la mayoría de actores políticos. Nada dramático por cierto, quizá positivo incluso, si todos, fuerzas políticas y ciudadanos somos capaces de reflexionar buscando lo mejor para una amplia mayoría social.
En relación a la opinión publicada mayoritaria, sosteniendo que la falta de acuerdo y en consecuencia la obligada repetición de elecciones pueda comportar un mayor nivel de abstención, es innegable que ese hecho puede producirse más en mi opinión no necesariamente, y me lleva a pensarlo mi creencia en la madurez de los españoles que hoy conocen más hechos que podrían incitar aún más, su disposición a ir a las urnas:
Los españoles saben hoy que la política antisocial del gobierno del Sr. Rajoy no ha servido ni siquiera para conseguir su sacrosanto objetivo de reducir el déficit tal y como le exigía la troika. Sistemáticamente el gobierno del P.P ha incumplido el objetivo de déficit marcado por Bruselas que en consecuencia impone se realicen más recortes que afectarían a los servicios esenciales (sanidad, educación, dependencia); es decir la salvaje austeridad impuesta a las clases media y trabajadora sólo ha servido para generar sufrimiento y desigualdad; conocen también que la deuda pública de nuestro país supera el 100% del PIB cosa que no ocurría desde comienzos del siglo pasado. Saben también los españoles que un ministro en funciones ha tenido que dimitir por operar en paraísos fiscales, han conocido asimismo que la esposa del exministro y actual comisario europeo ,Sr. Arias Cañete, se acogió a la amnistía fiscal aprobada en un Consejo de Ministros donde él participó, aflorando cifras muy importantes de dinero, así como que ha aparecido en los Papeles de Panamá; asimismo han conocido los ciudadanos que la corrupción estructural del P.P en Valencia era aún más brutal y escandalosa de lo que ya se conocía, financiación ilegal y blanqueo de dinero son algunos de los graves delitos que se imputan a los populares valencianos, también conocen que al Sr. Cotino exdirector general de la policía y expresidente de las Cortes Valencianas se le imputan gravísimos delitos en relación con el viaje del anterior Papa a Valencia(asociación ilícita, malversación de caudales públicos, fraude en la Administración Pública, cohecho pasivo y prevaricación continuada). Asimismo los ciudadanos han asistido a la actuación de un gobierno en funciones negándose a rendir cuentas ante un Parlamento legalmente constituido, mostrando así su escaso talante democrático. Saben también que si el P.P sigue gobernando después del 26-J, seguirá aplicando la política austericida que nos ha llevado a ser uno de los países con más desigualdad y pobreza; a este respecto los ciudadanos han conocido gracias a los medios que el Sr. Rajoy ha remitido una carta al Presidente de la Comisión Europea, comunicándole que aplicará esos recortes después de las elecciones si sigue gobernando. Una vez más la ocultación y la mentira son señas de identidad del comportamiento político del candidato Rajoy.
Saben también los españoles que en la Comunidad de Madrid sigue gobernando el P.P , a pesar de estar enfangado hasta las cejas en casos de corrupción, con el otrora poderoso Sr Granados entre rejas, con sospechas fundadas e importantes sobre actuaciones del expresidente Sr. Ignacio González, con la Gürtel al completo, la trama Púnica extendida al estilo de la Cosa Nostra por una buena parte del territorio regional, y con la muy posible investigación (imputación) por corrupción política a un diputado regional del actual grupo parlamentario popular. Saben los madrileños que la Sra. Cifuentes es desde hace muchos años dirigente muy cualificada de ese Partido Popular y también tienen la certeza que sólo el apoyo de C´s ha impedido una existente alternativa real de cambio. Saben también los madrileños que tras un año del gobierno presidido por Cifuentes y apoyado por C´s , la televisión pública madrileña sigue siendo un instrumento propagandista en manos del P.P, la Sanidad pública madrileña sigue privatizada en un porcentaje elevado, las listas de espera son insoportables y se siguen nombrando gestores sanitarios a dedo. Saben también los madrileños que la actual Delegada del Gobierno en Madrid, Sra. Dancausa, tiene una forma muy peculiar de entender el derecho fundamental de libertad de expresión, quizá imbuida de los principios de la ley mordaza.
Una amplia mayoría de madrileños tienen la percepción de que nada ha cambiado y que el P.P madrileño, cuya gestora preside la Sra. Cifuentes, no toma ninguna iniciativa real contra la corrupción y sólo reacciona tarde y mal cuando la justicia o los medios afloran nuevos casos; también perciben los madrileños la ambigüedad y tolerancia de C´s ante estas situaciones, manteniendo su apoyo al Gobierno de Cifuentes.
Ante las nuevas elecciones , conocido todo lo anteriormente enumerado, se hace necesario que los partidos que apuestan por un cambio real que permita avanzar a mayores niveles de igualdad, participación y progreso, presenten programas electorales con propuestas claras, sin ambigüedades, que beneficien a la mayoría social castigada duramente con la excusa de la crisis. Si esta premisa se cumple, generando por tanto confianza en el electorado, parecería razonable preguntarse:
¿Es razonable esperar que unos ciudadanos responsables, puedan permitir que el P.P siga gobernando? ¿No sería lógico pensar en una afluencia masiva a las urnas para salir de una situación social que está enviando a la pobreza a la clase trabajadora y está destruyendo una parte importante de la clase media?¿ Va a ser posible una vez más, que el miedo impida a una mayoría ser protagonista activa del cambio económico, social y político que necesita?
En mi opinión, desde la confianza en la ciudadanía espero el próximo 26-J una alta participación; sin ignorar el razonable cansancio que puede producir tantas campañas electorales como las habidas en nuestro país en los últimos tiempos, creo sin embargo que los españoles en libertad garantizarán con su voto la posibilidad de realizar un cambio real que pasa por políticas absolutamente opuestas a las realizadas por el gobierno del P.P. Un cambio real que sólo puede hacerse desde la izquierda y que será apoyado por amplios sectores de las clases medias que saben hoy que la persistencia de la política neoliberal defendida por la vieja y nueva derecha lleva a su destrucción. Nos jugamos el porvenir de nuestras generaciones futuras, no podemos dimitir de este compromiso. NO PODEMOS FALLAR."
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2015.04.14 23:51 conconvencimiento Elecciones municipales: cuestión de responsabilidad

Allá por el mes de octubre –casi la Prehistoria en la corta vida de nuestra formación- publiqué un artículo en Plaza Podemos en el que exponía los motivos, en la línea apuntada por el grupo promotor del partido, por los que pensaba que era una mala decisión concurrir a las elecciones municipales. He vuelto por estos días, a escasas semanas de la cita, a aquella reflexión, titulada «Municipales: ni solos ni bien acompañados», para descubrir que en líneas generales, el diagnóstico que esbocé en pleno debate dentro de la Asamblea Ciudadana Sí se Puede, me sigue pareciendo perfectamente válido.
De manera sucinta venía a decir entonces que el grupo promotor había demostrado poseer una notable visión estratégica al advertir que, por mero sentido de la responsabilidad y maximizando objetivos mayores –ganar las elecciones generales– era preferible poner a resguardo la “marca” antes de lanzarse en plancha en un escenario muy atomizado e imposible de controlar como el de unos comicios locales.
Las ventajas de acudir a esta cita en solitario resultaban insignificantes al lado de los enormes riesgos que conllevaba para el proyecto, ya no solo por la posibilidad de que arribistas, tránsfugas y paracaidistas de diversa condición pudieran aprovecharse de nuestras siglas persiguiendo objetivos puramente personales, sino por la dificultad de preparar en apenas seis meses candidaturas solventes y programa sólidos basados en análisis concienzudos de la realidad que estuvieran a la altura del nivel que nosotros mismos nos habíamos autoimpuesto.
Si se suponía –como recogía el documento político aprobado por abrumadora mayoría– que Podemos no estaba aquí para hacerle «matices» a la realidad, ni para actuar de bisagra o muleta de otras fuerzas, saltaba a la vista que la apuesta por el escenario local, que no podríamos más que cubrir parcialmente, podía resultar tremendamente contraproducente, pues nos sobreexponía ante unos adversarios (políticos y mediáticos) que el tiempo ha demostrado con creces que eran terriblemente feroces. Y todo para finalmente obtener, en el mejor de los casos, algunas victorias parciales que a nivel global serían presentadas como una derrota sin paliativos. O como decía: «Cuando llegue la hora del recuento, descubriremos que Podemos ha sacado unos resultados espectaculares para una formación con un año y medio de vida que solo ha presentado listas en un x% de municipios, pero la lectura que harán los grandes medios y, no nos engañemos, buena parte de la ciudadanía, es que somos un partido minoritario. La cuarta o quinta fuerza del país.».
Hablaba, en esta línea, de «los pelotones de fusilamiento en el muro de la opinión pública» antes los que iban a situarnos a partir del 25 de mayo y del riesgo, más que evidente, de que ciertos deslices o salidas de tono por parte de nuestros recién elegidos representantes así como la conformación de pactos contranatura en algunos lugares fuesen utilizados contra nosotros como arma arrojadiza, perjudicando al global de la organización. Todo, me preguntaba, ¿para qué? Si pensamos que las competencias en Hacienda, Sanidad, Educación, Igualdad, Medioambiente, Servicios Sociales…, dependen principalmente de las autonomías y del Estado, la pregunta irrumpía sola: ¿realmente no podíamos esperar? ¿Por qué no ser pacientes y empezar a trabajar a nivel municipal desde ya para contribuir en las campañas autonómicas y en las generales al tiempo que nos dedicábamos a construir círculos potentes que fiscalizasen la labor municipal y se preparasen para gobernar en miles de ayuntamientos en 2019?
Desde esta óptica ni siquiera la fórmula de ir acompañados, aunque fuese bien acompañados, me parecía satisfactoria. El partido había comenzado por entonces a hablar de la creación de candidaturas de unidad popular que si bien en un primer momento parecían inclinarse por la fórmula «Ganemos» poco después –a la vista de los problemas generados en decenas de municipios– fueron relegadas en favor de las agrupaciones de electores impulsadas en el interior de cada círculo: empezaba a ponerse de manifiesto que la inspiradora Guanyem Barcelona no representaba lo que estaba pasando en muchos otros lugares, donde estas organizaciones estaban siendo patrimonializadas por partidos como IU, encarnando, como alertaban nuestros documentos oficiales, «lo viejo con un traje nuevo», y quedando el mensaje de «centralidad» (no confundir con «centro») sepultado por cierta retórica frentepopulista (de bloque de izquierdas) que chocaba directamente con nuestro discurso: el de un partido joven y fresco que debía demostrar en la práctica lo que los demás solo pregonaban de palabra.
Ni entonces ni ahora pensaba que la negativa por parte de Podemos a presentarse a estas elecciones según unos parámetros muy estrictos debía ser aducida como una forma de coartar la libertad de los círculos, como si estos fuesen menores de edad a los que llevar de la mano. Y por este motivo, era reticente (hoy quizás lo sea menos) a que ningún Consejo Estatal tomase una decisión fulminante que le obligase después a actuar de policía (entiéndase: Comisión de Garantías) para comprobar si estas limitaciones en teoría fácilmente comprensibles estaban siendo respetadas. Simplemente apelaba a la madurez de esos mismos círculos que con las más nobles intenciones querían empezar a dar ya la batalla para acabar en muchos casos con décadas de políticas obsoletas y corruptas, animando a que eso que llamamos el «intelectual colectivo» reflexionase, debatiese y pusiera por encima de todo, evaluados pros y contras, el bien común. Esto es: allí donde existiesen proyectos maduros con unas mínimas garantías de éxito, proyectos con músculo, con amplio respaldo popular, la opción de concurrir debía ser estimada. En el resto, no.
A las posibles críticas que pudiera recibir ante mi postura de no luchar esta batalla de forma general en el campo local, yo oponía una idea muy simple. No presentarse no era borrarse ni dejar de trabajar para mejorar nuestros pueblos y ciudades. Más bien, al contrario, ser prudentes y humildes era la razón sine qua non para aumentar nuestras posibilidades de victoria en el corto (generales) y medio plazo (municipales de 2019). ¿O es que en el ámbito más próximo no había por dónde empezar? Teníamos un trabajo ímprobo por delante que apenas intuíamos y que pasaba por empoderar nuestros círculos, haciéndolos verdaderamente abiertos, plurales, transversales, sacando las asambleas a la calle, reuniéndonos con los vecinos, haciendo oposición desde las plazas, desde los medios de comunicación, desde las redes sociales o las cafeterías, presentando iniciativas municipales, fiscalizando la labor de la administración local, captando afiliados, etc. «Cuando ganemos las generales y empecemos a transformar este país –escribía–, quién duda de que la nuestra va a ser una marea imparable que teñirá de morado cada rincón de España».
Pensaba entonces –y el tiempo creo que no me ha desmentido– que Iglesias, Monedero, Errejón y compañía, pese a cierta ambigüedad que yo mismo criticaba en el escrito, consideraban la presencia de Podemos en esta cita como una especie de «mal menor» encaminado a satisfacer a las «bases» –a aquellos que pensaban, y piensan, que no hay que dejar pasar ninguna oportunidad de entrar en las instituciones–, esto es, como una especie de cesión «táctica» en un escenario indeseado. Esto explicaría que pese a los incesantes rumores y presiones que han rodeado el proceso, desde la dirección no hayan dado su brazo a torcer y que tanto a nivel local como autonómico, sobre todo a la vista de los desmanes que se han producido en muchos lugares, hayan ido afinando el mensaje, matizando, acotando, para evitar confusiones que pueden resultar muy lesivas para el partido y que podrían minar nuestro crédito en un momento de especial vulnerabilidad. En este contexto cabe entender el comunicado del Consejo Ciudadano Estatal «Sobre la participación en las candidaturas municipales de Unidad Popular II», aprobado en febrero pasado, dentro del que se recoge un párrafo que despeja muchas ambigüedades:
«Las candidaturas de Unidad Popular, en sus distintas formulaciones serán no obstante independientes de PODEMOS. En este sentido los miembros con responsabilidad orgánica y competencias de representación de PODEMOS tendrán que ser extremadamente escrupulosos, evitando cualquier colisión de intereses entre la imagen de dichas candidaturas y nuestra organización. Serán las distintas Comisiones de Garantías las encargadas de velar por esto, en particular en lo relativo al código ético y la portavocía.»
La dirección de Podemos quería evitar de este modo que determinadas candidaturas ajenas a Podemos –aunque puedan contar con inscritos del partido– hipotequen a la formación tanto a nivel general como en el ámbito local, marcando distancias con proyectos que, si bien pueden resultar ideológicamente próximos, ni se han forjado en el seno de Podemos, ni han sido votados en su asamblea según procedimientos reglados por la organización, ni cuentan con candidatos elegidos por la militancia, ni deben en última instancia condicionarnos de cara al futuro.
Es por todo lo anterior por lo que –pese al reconocimiento y el afecto personal que muchos podamos abrigar hacia algunos de los miembros que lo integran–, Podemos no puede hacer explícito en modo alguno su apoyo a proyectos como Ganemos en Vélez-Málaga. Una vez que, por diferentes motivos que sería prolijo explicar, el intento de impulsar un proyecto municipalista, bien en solitario o a través de diferentes fórmulas de «convergencia», no ha cuajado en nuestro municipio, no cabe esperar que la ciudadanía entienda que una formación que pretende abanderar «lo nuevo» se adhiera, secunde o apoye de manera oficial a una candidatura que no ha sido madurada y ratificada en su seno y que cuenta, además, entre sus inspiradores y rostros más visibles, con personas de indudable valía personal y política pero que arrastran una dilatada trayectoria a sus espaldas bajo diferentes siglas. Un partido que no cuenta a nivel local más que oficialmente con cuatro meses de vida ha de saber mantener su autonomía ahuyentado la tentación de intentar poner el tejado antes que los cimientos, y estos, a nivel local, se colocan abriéndose a la sociedad, pateándose las calles, analizando la realidad, formando a las bases y construyendo un proyecto ganador –tiempo más que razonable– para dentro de cuatro años.
Porque, y esto es algo que se suele obviar pero que en muchos lugares van a tener que aprender a gestionar en apenas dos meses, nos encontramos con una dificultad añadida. Que Podemos, como fuerza extraplenaria en municipios como Vélez-Málaga, tal vez se vea en la tesitura de hacer frente a la insólita situación de que algunos de sus militantes asumirán bajo otras siglas –que igual desaparecen o no de cara a futuros comicios– puestos de responsabilidad municipal: algo que en ningún caso puede coartar nuestra libertad de acción si aspiramos a consolidarnos, libres de ataduras, como alternativa real de gobierno.
Solo garantizando esa «escrupulosidad» anteriormente aludida, solo culminando un proceso de maduración que apenas ha comenzado, podremos ser capaces se configurar una opción de garantías que pueda encontrar sustento en la mayoría social. Si realmente nos creemos que «la participación, la transparencia, la regeneración y las posibilidades de victoria y cambio» – como recoge el «Anexo al borrador político» aprobado en la Asamblea de Vistalegre– son los ejes que constituyen los requisitos de la «nueva política» que promulgamos, está claro que nuestro momento está aún por llegar. Ni que decir tiene que a quienes han decidido libremente participar de estos proyectos a título individual, con independencia de su militancia, no puedo sino desearles la mejor de las suertes. Ojalá sepan aprovechar la brecha de oportunidad que se ha abierto para mejorar su entorno, ya sea desde el gobierno o la oposición. Pero si Podemos quiere mantener sus aspiraciones de ser una fuerza decisiva en el futuro, debemos adoptar la en muchos sentidos antipática y sé que para algunos todavía incomprensible decisión de mantener ahora nuestra total independencia como partido, preservando nuestra capacidad de maniobra y evitando confusiones en muchos casos malintencionadas. No es solo cuestión de respetar las normas que todos nos hemos dado. Es, por encima de todo, de sentido común.
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2014.10.20 19:56 conconvencimiento Municipales: ni solos ni bien acompañados

Pasada la efervescencia de la Asamblea Presencial, mientras digiero aún las emociones vividas a cientos de kilómetros pero sintiéndome uno más de entre los miles que estaban en Vistalegre, mientras resuenan aún en mi cabeza los cánticos y siento todavía bullir esas palabras que me sacaron lágrimas de emoción, mientras pienso que estamos viviendo algo histórico, mientras todo esto pasa… no puedo evitar sentir una inquietud que como una pesada sombra ahoga mi entusiasmo.
Estoy preocupado, mucho, hasta el desvelo. Ya lo estaba, pero tras escuchar algunas de las cosas que se han dicho durante este fin de semana, un pensamiento intrusivo se me ha instalado en la cabeza: la idea de que podemos fallar. Ni la designación por sorteo de ciertos cargos, ni el hecho de que la portavocía sea individual o colegiada, ni el voto único transferible, ni otros aspectos especialmente relevantes sometidos a debate me parecen tan importantes como esta decisión. De lo que hablo aquí es de ganar y del riesgo que asumimos al elegir una opción que podría ser no solo lesiva para nuestros intereses (los de la ciudadanía), sino catastrófica. No nos engañemos, no me refiero a qué hubiera pasado si a los americanos les hubiesen pitado los pasos de salida, por utilizar la metáfora baloncestística de Pablo Iglesias, sino qué hubiera pasado si a los españoles les hubiesen obligado a salir a la cancha con los ojos vendados. Eso es, el desastre.
El grupo promotor había demostrado poseer en todo este tiempo una visión estratégica insuperable. Claro que no son infalibles, pero una vez que nos habían traído hasta aquí, creo que se habían ganado el derecho a concederles el beneficio de la duda. Por eso me tranquilizaba saber que estaban en total desacuerdo con la posibilidad de que Podemos “se la jugara” en las próximas municipales. ¿Por miedo al pueblo? No seamos melodramáticos. Por mero sentido de la responsabilidad. Porque una cosa es que seamos lo suficientemente realistas como para pedir lo imposible y otra muy distinta que seamos unos inconscientes y desaprovechemos una oportunidad histórica para transformar radicalmente este país. Recordemos: el cielo por asalto.
Las ventajas de acudir a esta cita en solitario se me aparecían, y se me aparecen, insignificantes, al lado de los enormes riesgos que conlleva para el proyecto. No voy detenerme demasiado hablando de la posibilidad de que arribistas, tránsfugas y trepas de toda laya se infiltren entre nosotros.Tampoco voy a exponer aquí las dificultades que supone preparar en seis meses una candidatura solvente, un programa eficaz y eficiente que tenga en cuenta aspectos como la financiación o la preparación de documentos técnicos que afronten la compleja problemática de nuestros ayuntamientos. Ni lo que supone movilizar al electorado, “vender” Podemos a esta escala en tan poco tiempo, sabiendo que nuestra implantación es especialmente urbana y crece de un modo directamente proporcional al nivel formativo de los ciudadanos. Todas estas son dificultades que podrían salvarse. Al fin y al cabo, sin una audacia inédita en la historia de nuestra democracia Podemos no habría llegado a ser nunca lo que es.
Voy a partir, pues, de la base de que somos capaces de hacer en seis meses lo que nunca nadie hizo en la historia de la política no ya española, sino mundial. Ahora bien, ¿cuál es la recompensa que nos espera al final del camino? Hagamos unas cuentas rudimentarias. Por mucho que sigan fundándose círculos, difícilmente van a poder surgir los suficientes como para cubrir una cuarta o tercera parte de los ayuntamientos del país. ¿Y en qué porcentaje de estos ayuntamientos, seamos realistas, Podemos va a poder aspirar a gobernar en mayoría? Cuando llegue la hora del recuento, descubriremos que Podemos ha sacado unos resultados espectaculares para una formación con un año y medio de vida que solo ha presentado listas en un x% de municipios, pero la lectura que harán los grandes medios y, no nos engañemos, buena parte de la ciudadanía, es que somos un partido minoritario. La cuarta o quinta fuerza del país. ¡Y esto a seis meses de unas elecciones generales! Qué vitola de partido ganador es esa. Por no hablar del efecto desmoralizador que podría causar entre muchos simpatizantes e incluso en el seno mismo de Podemos.
Porque luego está la gobernabilidad… Proyectémonos unos meses. Podemos ya está en cientos de ayuntamientos, gobierna incluso en unos cuantos, pero su nivel de exposición se ha vuelto excepcional. ¿Sabéis esas miras telescópicas con las que el rey mataba los osos que le ponían drogados por delante, no? Pues eso va a ser nada al lado de los pelotones de fusilamiento en el muro de la opinión pública en los que nos van a colocar. No va a hacer falta que nadie cometa ningún gran error, bastan un par de pactos “extraños”, algunas declaraciones sacadas de contexto y, en definitiva, todo aquello que amplificado desde el altar de la prensa castuense será voceado, para que buena parte de nuestro trabajo se vea seriamente afectado. ¿O no somos conscientes de lo que ya está pasando? ¿Leísteis ayer el editorial de El País? ¿Habéis leído los periódicos esta mañana? ¿Habéis visto las tertulias de televisión? Yo sí, pues soy uno de esos millones de españoles a los que desgraciadamente les sobra tiempo como para dedicar la mañana de un lunes a hacer cosas tan improductivas como esta. Y en todos sitios el mensaje central es el mismo. Que si Podemos ya es casta, que si ya estamos “suavizando” el programa, que si el providencialismo de Iglesias, que si la división… A nadie, salvo honrosísimas excepciones, le interesa buscar la verdad. Nadie parece dispuesto a reconocer lo que, con errores y aciertos, de hito democrático supone lo que está pasando. Así las cosas, ¿qué va a ocurrir cuando dispongan de material “objetivo” susceptible de ser utilizado? ¿Vamos a cometer la ingenuidad de pensar que el “pueblo” es suficientemente sabio como para no caer en la manipulación? Qué parte de ese pueblo conoce las entrañas de Podemos, lo que se hace en esta plaza, el trabajo de los círculos… Qué parte de ese maltratado pueblo sabe lo que es appgree.
E insisto, ¿todo para qué? Si pensamos que las competencias en Sanidad, Educación, Igualdad, Medioambiente, Servicios Sociales…, dependen principalmente de las autonomías y del Estado, me pregunto: ¿realmente no podemos esperar? Se me quedó grabado lo que dijo uno de los ponentes durante la pasada Asamblea: es que en muchos pueblos no podemos soportar por más tiempo a los caciques. ¡Claro! La gente decente ya está harta de señoritos y gamonales. ¿Pero realmente pensamos que Podemos va a desbancar a esos politicastros que han gobernado durante décadas con el apoyo y la connivencia muchos de sus vecinos porque sí? No, podremos arañarles unos votos, a lo mejor un buen cacho, al PSOE e IU, y entrar honrosamente a formar parte de la oposición, a gobernar en coalición (¿con quién?), o a levantar algún bastón de mando. A lo mejor hasta damos la campanada en alguna gran ciudad. ¿Y para ese viaje necesitábamos estas alforjas? Comparto el entusiasmo, el sentimiento de urgencia. ¿Pero por qué no empezar a trabajar a nivel municipal desde ya para ganar primero las elecciones autonómicas y generales al tiempo que creamos círculos potentes que fiscalicen la labor municipal y se preparan para gobernar en miles de ayuntamientos en 2019?
Porque creo en la capacidad de Podemos para cambiar este país, ni siquiera la fórmula de ir acompañados, aunque sea bien acompañados, me satisface. No hablaré de los casos que más conozco, porque no tienen por qué ser representativos del resto. Pero me resulta verdaderamente difícil contemplar cómo pudiera evitarse que los “Ganemos” u otras plataformas semejantes no terminen convertidos en “sopas de siglas”. Temo que Guanyem Barcelona no representa lo que está pasando en muchos otros lugares, donde estas organizaciones están ya hablando en nuestro nombre –haciendo copy-paste de nuestros borradores, cómo no– al tiempo que son patrimonializadas por partidos como IU, lo que no apunto como crítica sino como un hecho constatable dentro de la línea de convergencia impulsada con esta formación. Esto es, ¡lo viejo con un traje nuevo! E incluso en aquellos casos en que sean plataformas verdaderamente ciudadanas que hagan suyo ese mensaje de “centralidad”, de unidad popular que nos inspira –y no sean versiones de inspiración frentepopulista– no veo de qué modo Podemos pueda integrarse siendo y no siendo al mismo tiempo Podemos ni cómo la ciudadanía va a poder saber con claridad qué es lo que está votando. Lo que a nosotros nos resulta tan evidente no es tan sencillo de hacérselo comprender a mucha gente que solo ha conocido los métodos de la vieja política. Con una dificultad añadida. Que los círculos de Podemos que se organicen para concurrir masivamente a las elecciones municipales de 2019 se encontrarán con el insólito hecho de que algunos de sus compañeros ya estarán gobernando. ¿Cómo se hace oposición uno a sí mismo?
Cuando hablo de no concurrir a estos comicios no considero que haya que coartar la libertad de los círculos, a los que habríamos de tratar como menores de edad. Podemos son sus círculos. Por eso no apelo a ningún Consejo Estatal para que tome esta decisión; simplemente apelo a la madurez de esos mismos círculos que con las más nobles intenciones quieren empezar a dar ya la batalla y animo a que el “intelectual colectivo” reflexione, debata, y ponga por encima de todo el bien común. Dejemos de demonizar palabras como “eficacia” o “estrategia”, que no son negativas en sí mismas. A diferencia de nuestros adversarios políticos nosotros sí hemos leído a Aristóteles para saber que la inteligencia y la valentía son condiciones esenciales de los ciudadanos de la República, pero también a Maquiavelo –a este ellos se conforman con aplicarlo– para saber que a veces lo que parece virtud es causante de ruina. No vivimos en la Ciudad Ideal, sino que tenemos que empezar a construirla entre todos. Soy consciente, por supuesto, de que existen decenas, acaso cientos de círculos preparados para emprender esta lucha a nivel municipal. Como también sé que disponemos de un “capital humano” abrumador, como se demostró en Vistalegre, donde únicamente pudimos ver la punta del iceberg de Podemos. ¡Qué orgullo! Pero se trata de ganar la guerra y no algunas batallas. Alguien dirá: ¿entonces, qué propones? ¿Que nos borremos? Pues sí y no. Sí a que nos borremos de una cita que no hemos elegido y que nos viene mal, muy mal. Y no, porque si queremos trabajar para mejorar nuestros pueblos, lo único que tenemos que hacer es hacerlo. ¿Es que no hay por dónde empezar? Estemos con las mareas y plataformas ciudadanas, fundámonos con los movimientos sociales, colaboremos con iniciativas de voluntariado. ¿Cómo que no podemos transformar ya nuestro entorno? ¿No es esto precisamente lo que venimos haciendo desde hace años? ¿No somos en muchos casos esa misma gente? Y, mientras, en paralelo empoderemos nuestros círculos, hagámoslos verdaderamente abiertos, plurales, transversales, saquemos las asambleas a la calle, reunámonos con los vecinos, hagamos oposición desde las plazas, desde los medios de comunicación, desde las redes sociales, en los bares… Cuando ganemos las generales y empecemos a transformar este país, quién duda de que la nuestra va a ser una marea imparable que teñirá de morado cada rincón de España.
Creía que el grupo promotor compartía a grandes rasgos este diagnóstico. En este sentido quería pensar que la participación de Podemos a través de diferentes “alianzas” de cara a las municipales que impulsaban, era considerada como una especie de “mal menor” encaminada a satisfacer a las “bases” –a aquellos que piensan, y sé que sois miles, que no hay que dejar pasar la oportunidad–, pero que ni siquiera era un ofrecimiento realmente sentido, y desde luego mucho menos prioritario. Una especie de cesión también “táctica” aunque de orden interno. Pues seamos honestos: quién puede dudar de que si Pablo Iglesias pudiera le daba una patada a las municipales y las mandaba a mayo de 2016. En ese caso, esta sería la menor de sus preocupaciones. O de que si no hubiera generales hasta dentro de dos años tampoco esto sería motivo de discusión. Pero el calendario es el que es. Por eso no pude contener mi asombro convertido más tarde en enorme inquietud cuando en el tramo final de la Asamblea descubrí que “Claro que Podemos” abría la mano en este punto con un discurso marcadamente ambiguo. La frase parece haber pasado desapercibida. Algunos, incluso, han hecho una lectura totalmente opuesta. Me refiero concretamente a este pasaje de la intervención de Íñigo Errejón, quien a la pregunta “¿Qué sucederá en municipios donde no existan candidaturas ciudadanas como Ganemos?”, respondió: “En esos sitios, se llamen como se llamen, Podemos va a estar presente construyendo candidaturas municipalistas”. Para terminar apuntando, poniendo el ejemplo del gran esfuerzo realizado durante las Europeas: “Vamos a levantar miles de candidaturas para las municipales (…) que son la primera batalla para hacer irreversible el cambio político en nuestro país.” Es decir, que rendido este último dique, y a menos que maticen o reculen más tarde, está claro que el Podemos de Iglesias está dispuesto también “a jugársela” en las municipales, pueblo a pueblo, pero sin haber articulado un proyecto global que contribuya a reformar profundamente este nivel institucional. Esto es, como una legión de quijotes lanzados contra molinos de viento.
Desconozco si este giro obedece a la presión ambiental, al intento de desembarazarse de las críticas al supuesto personalismo de Pablo Iglesias o a una reflexión más profunda por parte del grupo promotor. Y está bien. Tal vez esto sea “transaccionar”. Pero aunque respete, como no podía ser de otro modo, la decisión de la mayoría, creo que consensuar un error equivale a dejarle el campo libre al adversario.
Ni que decir tiene que puedo estar equivocado. ¿Puedo yo tener razón frente a tanta gente comprometida e inteligente? Es harto improbable. Pero lo veo tan meridianamente claro, y perdonadme que necesite tantas palabras para explicarlo, que debía decirlo. Que las municipales son una trampa mortal. Que nuestros adversarios están esperando que demos ese paso. Porque una cosa es la guerra, estimado Pablo, y tú eres un mariscal, y otra la guerra de guerrillas. Y aquí, siento recordarle con cariño al profesor Monedero, no tenemos tampoco nada que hacer esta vez. No de momento. La fontanería del poder municipal es endiablada. Y mientras no hayamos acabado con quien financia al ejército que viene a emboscarnos, mientras el miedo no haya cambiado verdaderamente de bando, hay batallas que es mejor dejar pasar.
Tenemos manos suficientes para derribar la estaca. Pero hay que saber cómo tirar.
Concentrados y todos a una… ¡sí que Podemos!
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